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Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

IRPF: Los libros-registro de operaciones

Si es Vd. empresario individual o profesional en ejercicio, cuya actividad NO está acogida al régimen de estimación objetiva (módulos), debe registrar la contabilidad de su actividad económica adaptándola a los requisitos formales que le exige la ley del impuesto IRPF.

Cuando nuestro amigo D. Iluminado del Barrio inició su negocio de instalaciones de electricidad, al no estar incluida esta actividad en el régimen de módulos, debió optar por uno de los dos sistemas previstos para la estimación directa:

  1. Modalidad normal, con la contabilidad cumplimentada según el Plan General de Contabilidad (como una sociedad).
  2. Modalidad simplificada: de aplicación a determinadas actividades económicas cuyo importe neto de cifra de negocios, para el conjunto de actividades desarrolladas por el contribuyente, no supere los 600.000 euros en el año inmediato anterior, salvo que renuncie a este método. La opción por la modalidad simplificada supone la llevanza de los siguientes libros:
    1. Registro de Ingresos
    2. Registro de Compras y Gastos
    3. Registro de Bienes de Inversión.
    4. Si ejerciera una actividad profesional debería cumplimentar, además, el Libro Registro de provisiones de fondos y suplidos.

Sin embargo el Sr. del Barrio, con la ayuda inestimable de Dª. Clara de Cuentas (su diligente y amada esposa conocedora de las técnicas contables), lleva sus registros ajustados al Plan General Contable (acertadamente piensa que todo empresario debe conocer, con la máxima profundidad, el estado de salud de su negocio), por lo que atendiendo al principio de que “quien puede lo más, puede lo menos”, ha venido declarando en su IRPF por el método de estimación directa simplificada, si bien cumplimentando sus obligaciones formales contables propias de la modalidad normal (libros diario, mayor, inventarios, balances, auxiliares, etc.).

Hasta el pasado 31 de diciembre las personas físicas podían hacer lo que voluntariamente realizaba nuestro amigo, esto es, contabilizando según el Plan General Contable  al igual que una persona jurídica (sociedades, asociaciones, fundaciones, entidades públicas, etc.), pero a la hora de tributar en el IRPF lo hacía acogido al régimen de estimación directa simplificada (porque estaba dentro de los límites que lo permitían), y determinando los rendimientos por diferencia entre ingresos y gastos, y aplicando una reducción del 5% a este rendimiento previo, en concepto de provisiones deducibles y gastos de difícil justificación.

A partir del 01/01/2019 esto ha cambiado: aunque opte por llevar contabilidad ajustada al Plan General Contable, es obligatorio llevar los dichos libros-registro propios de la modalidad simplificada. Esto es, más trabajo para llegar al mismo sitio.